El antiguo balneario de Porcar y sus aguas

En el siglo XIX, Jaume Tió i Noé destinó la fuente del heredado huerto medieval de las clarisas a decorar los baños higiénicos. La mejora fortuita de la salud de algunos bañistas llevaron a Manuel Porcar y Tio, su nuevo propietario, a hacer analizar sus aguas en el año 1882. Fueron verificados los criterios médicos y las propiedades medicinales. Se trataba de agua bicarbonatada y ferruginosa y fue declarada de utilidad pública mineromedicinal: Dichas aguas obtuvieron importantes premios y medallas de plata y oro de academias y certámenes científicos internacionales.

Celebrando Sucot, la Fiesta de los Tabernáculos – Pensamientos de Blanca

Quedaban atrás los días de silencio, en los que habíamos callado nuestros labios para escuchar la voz interior y hacer limpieza de todas aquellas pequeñas culpas que pesaban sobre nuestro espíritu. Muchos de nosotros habíamos pedido perdón y hecho las paces, a veces sólo con un gesto de arrepentimiento que invitaba a la otra persona a liberarnos del malestar de errores cometidos durante el año anterior. Iom Kipur quedaba atrás.

Cinco días después, el día 15 de Tixrí, celebraríamos Sucot, la fiesta que invitaba a la alegría, fruto de un espíritu sereno y en paz. Todos teníamos presente en ese día el sentido más profundo de la fiesta. Aprendíamos el mensaje de la liberación del pueblo de Israel, de Egipto. Un pueblo sin casa que se mantendría firme gracias a la fuerza del interno.

Era el tiempo de la cosecha del grano y de la vendimia. Celebrábamos la generosidad de la tierra vistiendo las mesas de uva y de granadas.

Siempre manteníamos vivo el mensaje de la alegría y la confianza como camino para servir al Creador. En el patio de la casa construíamos nuestra propia cabaña, siempre confortable y acogedora, para la celebración de Sucot. Decoràbamos las telas que servían de pared con pequeñas ramitas de olivo, y diversas flores que habíamos secado durante la primavera y el verano,y que aún conservaban parte de su color y olor codiciadas por el sol y la serena.

«Pensamientos de Blanca»

 

 

Celebrando el Iom Kipur, el dia del perdón – Pensamientos de Blanca – La jueva de Tortosa

El primer día del mes de tixré, desperté con el sonido del shofar, que pronunciaba una larga melodía, el Teki, anunciando las tres notas de lamento, el Shevarim, y nueve sonidos staccatos, los Teruo. Los cantos de los shofar, el cuerno que insistentemente nos anunciaba el Rosh Hashaná o fin de año, nos invitaba al descanso en asamblea solemne.

Al llegar  la tarde, nos dirigiríamos como siempre hacia el río, en silencio y los bolsillos llenos de migas de pan, empapadas del peso del propio pecado que durante el año y en ocasiones sin ser casi conscientes, habíamos cometido.

Sentados sobre las piedras del río, y bajo la sombra de los sauces recitariamos oraciones pidiendo al Altísimo la liberación de las culpas, tirando aquellas migas de pan que simbolizaban el propio pecado cometido durante el año.

El día 10 del mes de tixré celebraríamos el día de expiación o Iom Kipur, con ayuno completo observando el arrepentimiento de los pecados, y pidiendo perdón a todos aquellos que habíamos podido ofender con nuestro gesto.

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Recordando el almuerzo del sábado en la Edad Media

La prohibición de encender el fuego durante todo el Shabat (sábado) siempre determinó las recetas culinarias tradicionales del día del descanso. Así, las casas las juderías como la de Tortosa, Falset o Tarragona, debían hacer un buen fuego en viernes, para de esta manera, tener suficientes brasas para mantenerlo vivo y así permitir que la comida del shabat se fuese cociendo muy despacio y llegara caliente a la hora de comer. Siempre preparado y puesto a cocer antes de la salida del primer estrella del viernes noche, o lo que es lo mismo, del inicio del Shabat.

La adafina era uno de los platos que se solían cocinar en muchas casas. La olla medieval nutrida de la sabiduría del tiempo y de los ingredientes de la generosa tierra de mar, montañas y río, ofrecía cada semana perfumes y sabores vegetales, deliciosamente mimados por variadas hierbas aromáticas y diversas carnes. Los garbanzos, los huevos, las carnes de cordero y de gallina, se cocían a fuego lento, vestidas de perejil y romero, adornando las casas de delicados perfumes festivos.

Cada casa cocinaba la adafina a su gusto y según las costumbres heredadas de las abuelas. Solían sellar la olla con una pasta hecha de harina y agua para mantener al máximo los olores y sabores del plato y su esencia y energía.

Acompañábamos el plato principal con platos fríos como la cabeza de apio con sal y limón y huevos aminados, seguidos de aromáticos postres y buen vino.

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Venid a conocer la judería de Tortosa con «La jueva de Tortosa» la noche del viernes

Precio especial «Viernes familiares»: 8 €

Cambio de dia en la visita a la juderia de Tortosa – Viernes 31 de julio

Os comunicamos que el próximo fin de semana, por motivos de cambios en la programación, la visita prevista para el sábado 1 de agosto la realizaremos el 31 de julio, a un precio especial de 8 € por persona. Niños de 0 a 12 años gratis

 

 

 

Cantos de la tierra – Sábado 4 de julio – Visita Tortosa con La jueva de Tortosa

Esta tarde os invitamos a conocer Tortosa de una manera diferente y original en la que el canto toma protagonismo para sumergiros en diferentes épocas y sentir la realidad de los diferentes pueblos que la han habitado.