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Recuerdos del barrio judío de Falset – Pensamientos de Blanca

 

Las idas y venidas a Falset, acompañando a Gentó para asistir a los encuentros de mercaderes, me permitia reencontrarme con mi querida prima Astruga. Solía ir una vez al año, por primavera, aprovechando la bonanza del tiempo .
Astruga, siempre nos esperaba en el portal dels Ferrers con el càntaro de agua y una buena rebanada de pan para reponernos del viaje. La calle de Dalt solí­a desprender olores de romero, plantados en los patios de las casas. La plaza de la Quartera nos era punto de encuentro para hacernos con verduras, frutas y hierbecitas para cocinar.
La calle de la fuente, los gritos del aguadero, animando a las jóvenes a hacerse con aquella agua que según él decí­a, todo lo curaba, incluso el mal de amor.
La jornada de camino de ida nos resultaba placentera, llevados por la ilusión de volver al Condado de Prades, por el camino de Tortosa a  Tarragona. Gentó, después de pocos dí­as, habría conseguido  galena a buen precio y de la mejor calidad” 

Pensamientos de Blanca

 

 

 

 

Pensamientos de Blanca: Los buenos consejos – La Jueva de Tortosa: Representaciones acompañadas de canciones de los judíos de la Edad Media

“Para la fiebre diaria, se ha de beber un cántaro de agua” Talmud bablí, Guittin67b

Todos recordábamos  al gran médico tortosino Abraham Shem Tov ben Isaac, más conocido como Babi at-Tortosí. Madre, siempre que me resfriaba y me subía la temperatura me hablaba de las palabras del Talmud. “Para la fiebre diaria, hay que beber un cántaro de agua” me insistía, cuando ni  agua podía tragar debido al dolor de garganta.

Todos los judíos y judías tortosinos conocíamos bien su historia y sus ricas aportaciones a la medicina y las buenas prácticas en los hospitales.

Había estudiado medicina en Barcelona y en Montpellier, y ganó gran fama como doctor en Marsella. Conocía bien la lengua árabe. Realizó una importante labor como traductor de obras médicas del árabe al hebreo. Cómo agradecíamos su trabajo, realizado con el fin de extender la ciencia médica entre los judíos para no tener que depender de los médicos cristianos!

Nos imaginábamos al médico Shem Tov insistiendo a otros médicos, allá en el hospital de Marsella, en cuanto a la gran importancia que tenía que los estudiantes aprendieran en el mismo hospital, con el trato directo con los enfermos, o explicando detallada y minuciosamente la preparación de algunos medicamentos, o cómo debía ser el comportamiento del médico cuando visitaba a los pacientes, especialmente si éstos eran de condición pobre.

“Pensamientos de Blanca”

 

Nota: Abraham Shem Tov ben Isaac de Tortosa (1196-1264). Tradujo del árabe al hebreo la extensa obra médica de Abú al-Qassem az-Zahrawi, Kitab at-Tasrif, que tituló en hebreo Séfer ha-Shimush, o Libro de la práctica. Con una larga introducción expone que el hombre lo conforman los cuatro elementos, y relaciona las enfermedades con las cuatro estaciones del año, siempre teniendo en cuenta las influencias de los planetas de cada persona. Shem Tov consigue introducir una nueva terminología para las enfermedades, síntomas y medicamentos en hebreo basada en términos y expresiones que aparecen en el Talmud, y hace un glosario que ha marcado durante siglos la ciencia médica en hebreo.

Fuente de información: Los judíos catalanes – La historia que nunca te han contado. Escritor: Manuel Forcano

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